La facultad de elegir
Uno de los dones más valiosos que nuestro Padre Celestial nos ha concedido es la facultad y el poder de elegir. Podemos elegir lo bueno, o podemos elegir lo malo. No importa cuál sea nuestra elección, también elegimos las consecuencias de esas decisiones. Las consecuencias siempre llegan, algunas veces de inmediato, y otras, más tarde. El elegir lo bueno siempre conduce a la felicidad. Las decisiones equivocadas nos llevan, al final, a la desdicha. Las decisiones que tomamos no sólo nos afectan a nosotros, sino también a los demás. Tal vez salgamos beneficiados por la buena decisión que tome una persona, y quizás alguien sufra debido a alguna mala decisión que nosotros tomemos. Nuestro Padre Celestial respeta nuestra libertad de elección. Él nunca obligará a nadie a escoger lo bueno, ni tampoco impedirá que alguien tome decisiones equivocadas. Él sabe que al tomar decisiones y experimentar las consecuencias de dichas decisiones, aprenderemos a distinguir entre el bien y el mal. Al aprender a elegir correctamente, encontraremos más felicidad.
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