La vida después de la muerte

Desde una perspectiva terrenal, la muerte física parecería ser el fin, pero en realidad es un paso más en el plan de nuestro Padre Celestial. En el momento de la muerte física, nuestro espíritu abandonará el cuerpo e irá al mundo de los espíritus, donde seguiremos aprendiendo y progresando. En el mundo de los espíritus conservaremos nuestros recuerdos de esta vida y el conocimiento que hayamos obtenido en la tierra.

La muerte no cambiará nuestra personalidad ni nuestros deseos de obrar el bien o el mal. Si optamos por seguir a Jesucristo durante nuestra vida en la tierra, estaremos en paz en el mundo de los espíritus.   Las personas que decidan no seguir a Cristo y no se arrepientan no serán felices.

Nuestro Padre Celestial sabía que muchos de Sus hijos nunca tendrían la oportunidad de aprender acerca de Jesucristo durante su vida y que otros elegirían no seguirlo. En vista de que Dios ama a Sus hijos y es justo, ha proporcionado la manera de que los que se encuentren en el mundo de los espíritus aprendan acerca de Su plan, tengan fe en Jesucristo y se arrepientan. Las personas que decidan aceptar y seguir a Jesucristo tendrán paz y descanso.

En algún momento después de la muerte, nuestro espíritu y nuestro cuerpo se reunirán nuevamente y nunca volverán a separarse. A ese acto de reunión se le llama resurrección, la cual llega a ser posible gracias a la muerte y la resurrección de Jesucristo. Nosotros permaneceremos en el mundo de los espíritus hasta que resucitemos.