Resurrección y juicio
Uno de los grandes dones de Dios para todas las personas que nazcan en la tierra es la resurrección, la cual es posible gracias a la expiación de Jesucristo. Al tercer día después de Su crucifixión, Jesucristo fue la primera persona resucitada. Su espíritu se reunió con Su cuerpo glorificado y perfeccionado, por lo que Él ya no podía morir.
Cuando los amigos de
Jesucristo fueron a visitar Su tumba, encontraron ángeles en
ese lugar que les dijeron: “No está aquí, pues ha
resucitado, como dijo” (
La reunión del cuerpo y
el espíritu se denomina resurrección, y todas las personas
que nazcan en la tierra, sean éstas buenas o malas,
recibirán el don de la inmortalidad (
La vida eterna no es lo mismo que la inmortalidad. La vida eterna es un don que Dios otorga a los que obedecen Su Evangelio. Es el máximo estado que podemos alcanzar y lo reciben aquellos que son librados del pecado y del sufrimiento mediante la Expiación de Cristo. Es la exaltación, o sea, vivir con Dios para siempre en calidad de familias eternas. Es conocer a Dios y a Jesucristo y llevar el tipo de vida que Ellos disfrutan.
Al reunirse nuestro cuerpo con el espíritu mediante la resurrección, seremos llevados a la presencia de Dios para ser juzgados, teniendo un recuerdo perfecto de nuestra rectitud y de nuestra culpa. Seremos recompensados de acuerdo con nuestras obras y nuestros deseos y, si nos hemos arrepentido, recibiremos misericordia.
