Fe en Jesucristo.

El primer principio del Evangelio es la fe en el Señor Jesucristo. Tener fe en Cristo incluye tener una creencia firme de que Él es el Hijo Unigénito de Dios y el Salvador y Redentor del mundo.  Significa creer que Él es el Hijo de Dios y que sufrió por los pecados, las angustias y los padecimientos de usted.  Cuando tiene fe en Cristo, acepta y aplica Su expiación y Sus enseñanzas.  El Padre Celestial bendice a los que tienen fe para obedecer a Su Hijo.

Es importante señalar que la fe en Dios es más que una creencia teórica en Él: es un principio de acción y de poder.  Tener fe en Dios significa estar dispuesto a actuar en base a esa creencia en Él.  El Padre Celestial requiere que usted actúe con esperanza y confianza en Él antes de ver el resultado final (Alma 32:21). 

Tener fe hace que usted se esmere al máximo para aprender sobre el Salvador y ser más como Él, haciendo todo lo posible para lograr lo que usted anhela y pide en oración.  Aunque puede que vuelva a pecar, puede demostrar su amor por Él al esforzarse por obedecer Sus mandamientos y evitar el pecado.

Puede orar con fe para pedir la fortaleza necesaria para vencer la tentación o para aumentar la fe en un principio determinado, como por ejemplo la Palabra de Sabiduría o el diezmo, al primero creer en Jesucristo con suficiente convicción como para obedecer Sus mandamientos.  Puede hacer que su fe aumente al escuchar la palabra de Dios ( Romanos 10:17) y al leerla (Helamán 15:7–8).

A medida que usted obedezca a Dios, Él le bendecirá.  Él le da poder para enfrentar los retos de la vida y le ayuda a cambiar los deseos de su corazón.  Mediante su fe en Jesucristo, Él puede sanarlo tanto física como espiritualmente.