Jesucristo

Jesucristo es el Hijo de Dios.  Bajo la dirección del Padre Celestial, Jesucristo creó la tierra (Juan 1:10; Hebreos 1:1–2).  Mediante Su resurrección, Jesucristo venció la muerte a favor de usted.  Todos, tanto los justos como los inicuos, recibirán la dádiva de la resurrección. Cuando la vida en esta tierra llegue a su fin, Jesucristo será el Juez final ( Hechos 17:31; Juan 5:21–22; Hechos 10:42).

El Padre Celestial le ama y desea que regrese a vivir con Él cuando usted muera.  Esto sólo es posible mediante el Salvador Jesucristo ( Juan 14:6).

Mediante la Expiación—que Jesucristo efectuó por medio de Su sufrimiento en el Jardín de Getsemaní y al padecer y entregar Su vida de forma voluntaria en la cruz—Él lo salva a usted de sus pecados si se arrepiente sinceramente y le sigue. ( 1 Pedro 2:21) .

Jesucristo vivió una vida perfecta en la tierra, hace aproximadamente 2.000 años.  Por medio de la guía de Su ejemplo, enseñó cómo orar y servir a los demás con humildad, y mostró la forma en la que todos deben bautizarse.

Si usted sigue Su ejemplo lo mejor posible, no sólo encontrará dicha en esta vida, sino que también regresará algún día a vivir con Él y con su Padre Celestial.  Específicamente, usted debe:

En la actualidad, así como en los días de Jesucristo, existen ciertos principios del Evangelio que las personas deben aprender y obedecer.

Los primeros principios y ordenanzas del Evangelio son: