La Gran Apostasía
Tras la muerte de Jesucristo, personas malvadas persiguieron y mataron a muchos miembros de la Iglesia, y otros miembros se apartaron de los principios que habían enseñado Jesucristo y Sus apóstoles. Los Apóstoles fueron asesinados y la
Dicha apostasía trajo consigo la formación de muchas iglesias con enseñanzas contradictorias. Sin la plenitud del Evangelio o la autoridad del sacerdocio, la gente tuvo que depender del conocimiento humano para interpretar las Escrituras y los principios y ordenanzas del evangelio de Jesucristo. Se enseñaron ideas falsas como verdades y gran parte del conocimiento sobre el verdadero carácter y naturaleza de Dios el Padre, Jesucristo y el Espíritu Santo se perdió. Las doctrinas de la fe en Jesucristo, el arrepentimiento, el bautismo y el don del Espíritu Santo se distorsionaron u olvidaron. Cada generación heredó un estado de apostasía, conforme las personas eran influenciadas por lo que las generaciones previas les legaban, que incluía cambios en el evangelio de Jesucristo. Algunas personas inspiradas, como Martín Lutero y Juan Calvino, reconocieron que las prácticas y doctrinas se habían modificado o perdido e intentaron reformar las iglesias a las pertenecían. Sin embargo, sin la autoridad del sacerdocio, el evangelio de Cristo no podía devolverse a su estado original.
Después de siglos de oscuridad espiritual, era necesaria una restauración de la verdad. Bajo la dirección de nuestro Padre Celestial, se restauró el evangelio de Jesucristo en la tierra a través del profeta
