La restauración del sacerdocio
A través de los tiempos, Dios ha dado a Sus siervos, los profetas, la autoridad para actuar en Su nombre. Tal autoridad se conoce como el sacerdocio. Jesucristo confirió el sacerdocio a Sus Doce Apóstoles originales y ellos dirigieron la obra de Su Iglesia después de que Él ascendiera a los cielos. Después de que los apóstoles fueron asesinados, el sacerdocio gradualmente desapareció de la faz de la tierra.
En 1829, José Smith recibió la autoridad del sacerdocio restaurada para organizar la Iglesia de Jesucristo. Juan el Bautista se apareció y confirió sobre José Smith y su ayudante Oliver Cowdery el Sacerdocio Aarónico, que incluye la autoridad para efectuar la ordenanza del bautismo. Más adelante, Pedro, Santiago y Juan (tres de los apóstoles originales de Cristo) se aparecieron y confirieron el Sacerdocio de Melquisedec sobre José Smith y Oliver Cowdery, restaurando la misma autoridad que se le había otorgado a los apóstoles de Jesucristo en la antigüedad. En 1830, a través de esta autoridad del sacerdocio, la misma Iglesia de Jesucristo que existía hace siglos fue organizada y restaurada en la tierra mediante José Smith.
Un profeta viviente, el Presidente de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, es el sucesor autorizado de José Smith. Él y los apóstoles actuales pueden seguir su línea de autoridad hasta Jesucristo en una cadena ininterrumpida de ordenaciones mediante José Smith.
Todos los miembros varones de la Iglesia que sean dignos y estén preparados, pueden recibir el sacerdocio para ayudar en la dirección de la Iglesia y servir a los hijos de nuestro Padre Celestial. Un hombre que posea el sacerdocio puede prestar servicio dirigiendo congregaciones de la Iglesia, llevando a cabo sus ordenanzas (como el bautismo, por ejemplo) y bendiciendo a los que se encuentren enfermos. Dios espera de aquellos que tienen esta autoridad sagrada del sacerdocio que sigan el ejemplo de Jesucristo y sirvan con amor, consideración y bondad.
