Estudiar las Escrituras

Desde el principio, el Señor mandó a Sus profetas que llevaran registros de Sus revelaciones y de Sus tratos con Sus hijos. Estos anales sagrados, registrados por los profetas bajo la influencia del Espíritu Santo, se llaman Escrituras. Usted demuestra su fe al estudiar, creer y obedecer la palabra revelada de Dios y al escudriñar diligentemente las Escrituras para entender la verdad. Al deleitarse en las Escrituras, ellas le enseñarán acerca de Jesucristo y Su Evangelio y le abrirán la puerta a la revelación, mostrándole lo que debe hacer y lo que puede llegar a ser.

Las Escrituras aprobadas por la Iglesia, también llamadas libros canónicos, son: la Santa Biblia, el Libro de Mormón, Doctrina y Convenios y la Perla de Gran Precio. Con ayuda divina, José Smith tradujo el Libro de Mormón y registró otras revelaciones que recibió de Dios en dos libros con Escrituras de nuestro tiempo: Doctrina y Convenios y la Perla de Gran Precio. Estas libros de Escrituras adicionales muestran que Dios sigue dando revelación por medio de Sus profetas escogidos para guiar a Sus hijos y así no dejarle solo.

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días acepta los siguientes libros como Escrituras:

  • La Biblia: un conjunto de escritos sagrados que contienen las revelaciones de Dios y relata Sus tratos con Sus hijos y da testimonio de Jesucristo. Los relatos históricos de la Biblia abarcan muchos siglos, desde la época de Adán hasta la muerte de los Apóstoles. Los libros de la Biblia fueron escritos por y acerca de profetas que vivieron en diversas épocas de la historia del mundo.
  • El Libro de Mormón: Otro Testamento de Jesucristo : es un registro de los tratos de Dios con los habitantes de la antigua América.
  • Doctrina y Convenios: una recopilación de revelaciones y declaraciones inspiradas dadas para el establecimiento y regulación de la Iglesia de Jesucristo en los últimos Días.
  • La Perla de Gran Precio : una selección de revelaciones, traducciones y escritos de José Smith.

Con el estudio diario de estos libros usted incrementará la fe en Jesucristo, llegará a ser más como su Padre Celestial y podrá vivir más en rectitud. Las escrituras le brindarán más gozo, esperanza y comprensión del plan de Dios y del lugar que usted ocupa en él.

Jesucristo le invita a “deleitarse” en Sus palabras ( 2 Nefi 32:3), lo cual implica algo más que una lectura casual de las Escrituras. Esto significa estudiarlas, meditarlas, comparar versículos, aprender pasajes de memoria, atesorarlas y deleitarse en ellas. Al deleitarse en las Escrituras pidiéndole a Dios que le dé entendimiento, el Espíritu Santo le hará saber que son verdaderas.

En la Biblia se encuentran muchos testimonios del Jesucristo resucitado:

  • El primer testimonio fue el de María Magdalena, una mujer fiel que vio al Salvador poco después de que Él se levantara del sepulcro. Fue corriendo hasta Jerusalén para decírselo a los discípulos ( Juan 20:11--18).
  • En el camino a Emaús, Cristo caminó y conversó con otros dos de Sus discípulos. Luego conversó con ellos en su hogar ( Lucas 24:13--35).
  • Esa misma tarde Él se presentó a un grupo de Sus apóstoles. El apóstol Tomás, que no se hallaba presente, no creía que Cristo realmente estaba vivo hasta una semana después, cuando palpó por sí mismo las heridas en el cuerpo del Salvador ( Juan 20:19--29).
  • El apóstol Pablo declara que el Cristo resucitado luego se apareció a “más de quinientos hermanos a la vez” y, posteriormente, al mismo Pablo ( 1 Corintios 15:6--8).

El Nuevo Testamento contiene los relatos de muchas personas que fueron testigos personales de Jesucristo. Entre otros están:

  • Simeón, a quien se había prometido que no moriría “hasta que viese al Ungido del Señor”. Cuando José y María llevaron al niño Jesús al templo, Simeón lo sostuvo en brazos y supo que la promesa se había cumplido ( Lucas 2:25--35).
  • María y Marta testificaron del milagro de Cristo al levantar a su hermano Lázaro de entre los muertos ( Juan 11:1--44).
  • Una mujer de Samaria que conversó con Cristo cuando se encontró con Él en un pozo de agua. Le dijo a la mujer que Él era el Mesías llamado Cristo, al que ella había estado aguardando ( Juan 4:6--26).
  • María Magdalena, que estaba cerca de la cruz durante la crucifixión de Cristo y fue la primera en verle tras Su resurrección ( Juan 20:13--18).
  • Los apóstoles que vieron a Cristo, conversaron con Él y hasta comieron con Él después de su resurrección ( Lucas 24:36--48).

Los profetas del Antiguo Testamento sabían de Cristo siglos antes de Su nacimiento. Algunos tuvieron visiones de Su nacimiento, Su vida, Su ministerio y de la Segunda Venida. Ellos enseñaron a la gente a esperar la venida del Salvador.

  • Jacob bendijo a su hijo Judá para que sus descendientes pudieran reinar hasta la venida de Cristo (Siloh) ( Génesis 49:10).
  • Moisés profetizó acerca de la venida de Cristo y mandó a Israel que le siguieran ( Deuteronomio 18:15).
  • Isaías predijo el nacimiento y la misión del Salvador, y también profetizó de Su Segunda Venida ( Isaías 9:6; Isaías 53:4--5; Isaías 40:5).
  • Jeremías enseñó que Cristo descendería del linaje de David ( Jeremías 23:5).
  • Ezequiel enseñó a Israel acerca de la resurrección que llevaría a cabo Jesucristo ( Ezequiel 37:11--14).