Vivir la ley del diezmo

El diezmo es una ley antigua y divina mediante la cual el Señor nos ha mandado dar una décima parte de nuestras ganancias o ingresos, para así edificar Su reino en la tierra y ser bendecidos. Cuando paga un diezmo íntegro, el Señor le promete que Él “abrir[á]... las ventanas de los cielos, y derramar[á]... bendición hasta que sobreabunde” (Malaquías 3:10). Estas bendiciones pueden ser temporales o espirituales y las recibirá al obedecer esta ley divina.

Pagar el diezmo es una expresión de su fe y una manifestación de su creencia en Dios y en Su obra. Las personas que no pagan el diezmo, y se lo guardan para sí algo que por derecho le corresponde a Él, roban a Dios ( Malaquías 3:8).

La ley del diezmo es el medio por el cual el Señor funda su obra.  En la actualidad, todos los miembros fieles de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días aportan una décima parte de sus ingresos como diezmo para contribuir al crecimiento del reino de Dios, entre lo que se incluye:

  • Construir templos, capillas y otros edificios.
  • Proporcionar fondos para la operatividad de la Iglesia.
  • Financiar el programa misional.
  • Preparar materiales para que se utilicen en las clases y en las organizaciones de la Iglesia.
  • Realizar la obra del templo, historia familiar y muchas otras funciones importantes de la Iglesia.
  • Educación.

Con el diezmo no se paga a los líderes locales de la Iglesia.  Ellos prestan servicio sin percibir pago de ningún tipo, aparte de las bendiciones espirituales que les proporciona el brindar dicho servicio.

El pago de los diezmos y las ofrendas se realiza de forma voluntaria y privada. Los miembros pueden pagar diezmos y ofrendas en cualquier momento, pero la mejor manera es pagarlo a medida que se reciben los ingresos, y lasofrendas de ayuno el día que se ayune. Los miembros efectúan las donaciones llenando una boleta de donativos, la cual se puede obtener por medio del obispado. El miembro conserva la copia amarilla y coloca la copia blanca con el donativo en el sobre cerrado que se le proporcionó. Estos donativos se consideran sagrados y pertenecen al Señor. El sobre se entrega a un miembro del obispado, quien junto con un secretario, lleva una contabilidad precisa y confidencial de todos los donativos. Cada semana los líderes locales de la Iglesia envían los diezmos directamente a las Oficinas Generales de la Iglesia, donde un consejo formado por la Primera Presidencia, el Quórum de los Doce y el Obispado Presidente determina la manera específica de utilizar estos fondos sagrados. Los miembros asisten al ajuste de diezmos con el obispo al final de cada año para declarar la fidelidad del pago de sus diezmos. Durante esa reunión privada, los miembros reciben un informe anual de todos sus donativos. Toda la información financiera se guarda en la más estricta confidencialidad.